Recuerdo que cuando vine de aquella tarde agotadora, tu
presencia me hizo niña nuevamente, extrañaba el olor de una criatura frágil y
viva como tú: alguien que recién crecía. Te acaricié el pelo que no estaba suave, parecías sucia pero con mucho amor por entregar, eras tan alegre que
presentía que los ángeles me habían visitado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario