Un día la señorita Rutina tuvo un sueño extraño, soñó que volaba en un cielo de diferentes colores era tan fantasioso que al mismo tiempo era feliz; felicidad que no pudo ser interrumpida por el despertador, y así la señorita Rutina se quedó dormida 10 minutos de más. Cuando despertó, se sintió relajada y también preocupada porque su organización perfectamente disecada había sido remojada por un sueño. Se miro al espejo y tenía los ojos chispeantes, no le importaba la enorme tardanza que presentaba, en realidad si le importaba, pero no de la misma manera, esta vez, hacía algo diferente, se vistió diferente, se cambió de peinado, se sentía hermosa, sin la necesidad de verse al espejo.
La señorita Rutina llamó a su trabajo, diciendo que se tomaría el día libre; salió a caminar por las calles, las personas eran diferentes, el cielo estaba diferente, su actitud era diferente. Se sentó en la banca de un parque viendo pasar el tiempo, y se dio cuenta que al frente de ella había un muchacho que le atraía, tuvo vergüenza de mirarlo, ya que la señorita Rutina era un poco tímida para dar el primer contacto, pero aún así lo miro y es más se acercó para hablarle. El muchacho se llamaba Aventura, entablaron una conversación inmensa.
Aveces la señorita Rutina tiene miedo de los cambios que está dando en su vida, porque posiblemente no sean estables , como la idea primera de quedarse con Aventura, cuando ni imaginaba que al pasar los días el chico encontraría otro lugar para seguir conociendo y así él se fue de su vida. Aunque la señorita Rutina tenga miedo, y aveces se le presenten ideas de fracaso sigue con esa sensación de seguir cambiando por aquel sueño, donde ella volaba, donde dirigía aquél vuelo en un cielo lleno de colores.
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